Restaurar el paisaje, imaginar el futuro
¿Cómo proyectamos el territorio cuando sabemos que está vivo? ¿Cómo regeneramos el suelo, el agua y la biodiversidad sin imponer formas fijas, sino creando condiciones para que evolucione todo junto?
Para Teresa Galí-Izard, arquitecta del paisaje y profesora en la ETH de Zúrich, la economía circular no puede ser solo una gestión eficiente de recursos. Debe partir de un pensamiento regenerativo capaz de hacer visibles los sistemas invisibles, de integrar conocimiento local con herramientas tecnológicas y de aceptar la complejidad como una fuente de creatividad.
¡Adéntrate en la conversación y descubre una nueva manera de mirar, de proyectar y de relacionarte con el territorio!
No diseñamos para el hoy, diseñamos para un futuro que todavía no conocemos.
Teresa Galí-Izard
Profesora de paisaje
¿Qué es para ti el ‘pensamiento regenerativo’ y cómo se traslada a tu trabajo como arquitecta del paisaje?
El pensamiento regenerativo no consiste en volver a un estado anterior del paisaje, sino en imaginar uno mejor. En cada proyecto, busca una nueva manera de entender la relación entre naturaleza y ciudad, entre lo que construimos y lo que vive. Así, parte del reconocimiento de que el suelo es una piel viva, que respira, y que cualquier intervención sobre él debería ser un acto de colaboración con los ecosistemas.
Sabemos que trabajas con el concepto de ‘sistema vivo’. ¿Cómo puede este enfoque transformar la manera en la que proyectamos y habitamos el territorio?
Entender el paisaje como un sistema vivo quiere decir reconocer que los ecosistemas no funcionan de manera aislada. Este enfoque transforma radicalmente el diseño: no solo se tiene en cuenta el agua, el suelo o la biodiversidad, sino también las personas, las prácticas locales y los ciclos temporales. Y un ejemplo claro es el Parque de los primeros pasos, en Caracas.
Apostar por un futuro regenerativo implica grandes retos. Desde Impulsa Balears destacamos tres: abordar la realidad de forma sistémica, acoger la complejidad y gestionar el cambio constante. ¿Añadirías alguno más?
El reto clave es precisamente la complejidad. Al fin y al cabo, la vida no funciona con líneas rectas, sino a través de patrones, ciclos y retroalimentaciones. Este enfoque exige trabajar con múltiples capas y asumir que no hay soluciones únicas… porque la complejidad es el lugar donde pasa la vida, y también donde puede florecer la innovación.
¿Es utópico pensar que en Balears podríamos restaurar –e incluso mejorar– nuestro capital natural y social?
No, no es ninguna utopía, sino una gran oportunidad. Las islas son sistemas acotados, donde todo está más conectado y visible. Esto las convierte en lugares ideales para experimentar con soluciones regenerativas que integren naturaleza, cultura e infraestructuras. Podemos imaginar proyectos donde la posidonia marina, el sistema hídrico y el paisaje agrícola funcionen en red, regenerándose mutuamente. En cualquier caso, la clave es diseñar con el futuro en mente.
El pensamiento regenerativo puede adoptar formas muy diversas. ¿Cómo se concreta en la práctica? ¿Qué herramientas pueden ayudar a acelerar esta transición?
Regenerar empieza por una nueva manera de mirar: debemos aprender a ver los paisajes como sistemas vivos, en constante evolución. Por ello, en la práctica combina tecnología paramétrica con conocimiento local, educación y una actitud de escucha. Y además, es vital entender que el diseño no debe resolverlo todo, porque cuando dejamos espacio a la incerteza, abrimos la puerta a la inteligencia de los procesos naturales.
¿Quieres continuar la conversación?
We have transcribed it and made it available to you in PDF format. Estimated reading time: 6 minutes.
Download